17 febrero 2021

Con un espectáculo de música y danza se recordará a Florencio Molina Campos
Será el domingo 21 de febrero, a partir de las 19 horas, en la Estación del Ferrocarril de Chajarí. La actividad es organizada por la Dirección de Cultura municipal.

El homenaje contará con la actuación de los músicos Gustavo Surt, Graciela Castro Bagnasco y Gonzalo Lovatto, y la Agrupación Chajarí Danza dirigida por Gabriel Sosa. La entrada es libre y gratuita.
Esta propuesta nace de una inquietud del propio Intendente Pedro Galimberti allá por agosto del año pasado, cuando se cumplía una nueva fecha del nacimiento del artista, reconociendo su impronta en el recupero de nuestras tradiciones en su obra, haciendo hincapié de que Molina Campos vivió en una época en nuestra zona rural, ya que su familia tenía propiedades aquí. La propuesta fue puesta en marcha por la Dirección de Cultura del Gobierno de Chajarí, trabajando junto a los músicos y bailarines que han montado el espectáculo, y que se estará presentando finalmente este fin de semana.

Molina Campos, un artista que exaltó nuestras tradiciones

Nació el 21 de agosto de 1891 en Buenos Aires, y lo bautizaron como Florencio de los Ángeles Molina Campos. Su familia poseía varios campos, y Florencio alternaba su vida en viajes entre el campo y la ciudad. Tal es así que llegó a vivir en la Estancia "La Matilde" aquí en nuestra zona, pero que al morir su padre, él y su familia abandonan su vivienda para instalarse en Buenos Aires.
De niño, Molina Campos pasaba sus vacaciones en la estancia materna "Los Ángeles", en General Madariaga. Tenía nueve años cuando para entretenerse en los días de lluvia empezó a dibujar sus primeros gauchos. El capataz de la estancia era Tiléforo Areco y se trasformaría en el personaje principal de sus cuadros.
A los 35 años realizó su primera exposición, como aficionado y con gran éxito, que le abrió la puerta a su vocación por la pintura. Fue en 1926, trabajando en la Sociedad Rural, cuando inaugura su primera muestra: "Motivos gauchos (caricaturas)", en el marco de la Exposición Nacional de Ganadería. El entonces presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear, adquirió dos de sus obras.
El 14 de marzo de 1930, la Firma Argentina de Alpargatas contrató al dibujante para pintar 12 obras, una para cada mes del año 1931, su primera presencia en un almanaque, tradición que continuó hasta 1936 con contratos anuales. Luego, retomó el hábito entre 1940 y 1945. Cerca de 18 millones de láminas, con sus obras, le dieron una difusión y promoción únicas. Los almanaques se veían en las estaciones de trenes, almacenes, pulperías, etc. Asimismo, los afiches difundían una prenda de vestir usada por las distintas clases sociales, no solo por el gaucho.
Desde 1934, y por tres años, relatará en ellos la historia de Tiléforo Areco, su personaje más famoso. Entre los años 1934 y 1935, el personaje Tiléforo Areco fue llevado también a Radio Splendid personificado por la voz del propio Molina Campos.
A lo largo de su carrera incorporó motivos de otras regiones argentinas y no tanto de pagos gauchescos, además de crear para el diario La Razón la tira "Los Picapiedras Criollos", inspirada en la prehistoria, con graciosos cavernícolas y sus costumbres adaptadas al siglo XX.
Su trabajo fue reconocido hasta en los Estados Unidos y el propio Walt Disney lo contrató como asesor para supervisar las películas "El gaucho reidor" y "Goofy se hace gaucho". Pero los films no respetaron sus ideas ya que llevaban a una parodia y deformación de los paisanos y nuestras costumbres. Aquí chocó el interés comercial de Disney con la defensa de las tradiciones gauchescas de Molina Campos.
Molina Campos dedicó su obra a exaltar las tradiciones de la tierra y sus paisanos. Destacaba que su gran maestra fue la naturaleza y su verdadera escuela el campo argentino. "Yo no hago más que expresar la realidad, exagerando ciertos rangos, de personas y animales, como si los viera a través de un lente deformador. Pinto al gaucho, el que he visto en años lejanos, cuando aún existían verdaderos gauchos, porque los conozco y los comprendo. Dentro de poco, aventados por el progreso y el cosmopolitismo será tarde copiarlos al natural. (…) Simplemente quiero captar y perpetuar en mi obra todo lo que hay de interesante y pintoresco en ese gauchaje que pronto será sólo un recuerdo, una leyenda".

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