Zoonosis 05 septiembre 2019

Recomendaciones para prevenir la leptospirosis
El Gobierno de Chajarí difunde una serie de recomendaciones para evitar contagios de esta enfermedad que se trasmite por una bacteria presente en la orina de ciertos animales como roedores, perros, vacas, cerdos, caballos y especies silvestres.

Dado que la bacteria sobrevive en lugares húmedos y protegidos de la luz, el riesgo de contraerla aumenta si se producen inundaciones o al desarrollar actividades recreativas en ríos, lagos, lagunas, arroyos (como nadar, pescar, acampar, o realizar deportes náuticos).
Por ello, debe extremarse el cuidado al manipular elementos de limpieza de baldíos, cunetas y desagües. También, al desmalezar o desratizar se tendrá que contar necesariamente con guantes y botas de goma. Asimismo, se deberá evitar que los niños jueguen en charcos de agua o barro y mantener los patios y terrenos libres de basura, escombros y todo posible refugio de roedores, que son los principales trasmisores de la enfermedad.
Cabe recordar que la enfermedad se manifiesta en principio como un cuadro gripal con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y malestar general. En una segunda fase, estos síntomas suelen agravarse. Por ello, es de vital importancia la consulta a un médico en forma inmediata, dado la potencial mortalidad de esta enfermedad.

Signos y síntomas

El período de incubación varía entre 2 y 20 días (generalmente, de 7 a 13). Asimismo, hay que decir que la leptospirosis tiene la característica de ser bifásica. La fase septicémica comienza de manera abrupta, con cefaleas, dolores musculares intensos, escalofríos, fiebre, tos, faringitis, dolor de tórax y, en algunos pacientes, hemoptisis. Aparece un exudado conjuntival en el tercer o cuarto día. Son infrecuentes la esplenomegalia y la hepatomegalia. Esta fase dura 4 a 9 días, con escalofríos y fiebre recurrentes, fiebre que a menudo supera los 39°C. Luego, la temperatura baja.
La segunda fase, o fase de inmunidad, se presenta entre los días 6 y 12 de la enfermedad y se correlaciona con la aparición de anticuerpos en el suero. La fiebre y los síntomas iniciales disminuyen y puede aparecer una meningitis. Rara vez aparecen iridociclitis, neuritis del óptico y neuropatías periféricas. Si se contagia durante el embarazo, la leptospirosis puede causan abortos, incluso durante el período de convalecencia.
El síndrome de Weil (leptospirosis ictérica) es una forma más grave, con ictericia y en general azoemia, anemia, alteración de la conciencia y fiebre continua. La aparición es similar a la de los cuadros menos graves. Sin embargo, se desarrollan luego manifestaciones hemorrágicas que se deben a la lesión de los capilares e incluyen epistaxis, petequias, púrpura y equimosis y, en raras ocasiones, progresan a hemorragias subaracnoideas, suprarrenales o digestivas. Puede haber trombocitopenia. Entre los días 3 y 6, aparecen signos de disfunción hepatocelular y renal. Las anomalías renales incluyen proteinuria, piuria, hematuria y azoemia. El daño hepatocelular es mínimo, y la curación es completa.

(Foto: ilustrativa).

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