Zoonosis 24 junio 2019

El Gobierno de Chajarí brinda recomendaciones para prevenir la rabia humana-animal
A través del Área de Zoonosis se elaboró una serie de consideraciones para prevenir una de las enfermedades zoonóticas difundidas en nuestro país. Entre ellas, se sugiere, como medida principal, mantener el plan sanitario de nuestras mascotas al día.

En primer lugar, cabe mencionar que la vacuna para prevenir la Rabia se aplica a todos los caninos y felinos a partir de los 3 meses de edad y se debe realizar una revacunación anual (o como su médico lo considere). Por ello, es importante que los dueños lleven a sus animales periódicamente al Veterinario de cabecera.
En este sentido, el Departamento de Zoonosis del Gobierno local ofrece vacunación gratuita para dicha enfermedad. La misma puede aplicarse en las campañas que se realizan en los diferentes barrios de la ciudad, en el marco de “Construyamos Salud”.
Del mismo modo, se sugiere que ante la la aparición de un animal con sintomatología se contacte de inmediato al veterinario. En cuanto a los síntomas, se pueden mencionar: cambios de comportamiento, agresividad inusual, salivación excesiva, imposibilidad de tragar y beber, pupilas dilatadas, convulsiones, parálisis y muerte.
Desde el Área de Zoonosis se recomienda, además, que, en el caso de una mordedura por parte de un perro o gato, el afectado asista rápidamente a la asistencia médica. Asimismo, si se visualiza un murciélago moribundo, no se debe tocarlo y se debe dar aviso a las autoridades estatales.

Rabia humana-animal

La rabia es una encefalomielitis vírica aguda e incurable. Los síntomas clásicos en el humano incluyen manifestaciones de hiperexitabilidad creciente, con fiebre, delirios y espasmos musculares involuntarios generalizados y/o convulsiones que evolucionan a un cuadro de parálisis con alteraciones cardiorrespiratorias, presentación de coma y evolución a la muerte en un período de 5 a 7 días.
En Argentina se registran, principalmente, cinco variantes de virus rábico: variantes 1 y 2 (canina), variante 3 (murciélago hematófago) y variantes 4 y 6 (murciélagos insectívoros). En este sentido, el agente infeccioso se demonima Virus de la Rabia (familia Rhabdoviridae, género Lyssavirus).
En el ciclo urbano los principales reservorios y fuentes de infección son los perros y los gatos. Existen otros reservorios silvestres (cánidos salvajes y vampiros y murciélagos frugívoros e insectívoros). Asimismo, hay que decir que la rabia se transmite por la inoculación de un virus contenido en la saliva de un animal infectado, principalmente por mordedura, y, más raramente, por rasguño o lamido de mucosas. En América Latina es común la transmisión de vampiros y murciélagos insectívoros infectados a los animales domésticos y al hombre.
En lo que hace al período de transmisibilidad, en perros y gatos, la eliminación del virus por saliva comienza 2 a 5 días antes de aparecer los síntomas clínicos y persiste durante toda la evolución de la enfermedad. La muerte del animal ocurre en una media de 5 a 7 días posteriores a la aparición de síntomas. No obstante, estudios realizados en murciélagos demuestran que podrían albergar virus por largos períodos sin sintomatología.

(Foto: ilustrativa).

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