Las mismas son sumamente perjudiciales para la salud de los seres humanos, el medio ambiente y los animales.
El pedido de no realizar cualquier tipo de quema, se debe al elevado índice de peligro de incendios que se registra en esta época del año, la estación más seca y cálida del año. Las temperaturas no cesan y la lluvia no llega, por ello, las posibilidades de ocasionar un siniestro son aún más altas.
En este sentido, cabe mencionar el artículo 61º de la Ordenanza Nº 1380 del Honorable Concejo Deliberante que indica lo siguiente: el que queme residuos, hojas de los árboles, papeles u otros elementos, sea en la vía pública o en propiedad privada, será sancionado con multa de $1.000 a $5.000.
Las quemas a cielo abierto suelen ser uno de los focos infecciosos de muchas de las enfermedades que contraen a diario las personas que habitan en sus inmediaciones. Existen más de cuarenta enfermedades cuya causa principal puede serla gran cantidad de desechos que se arrojan desaprensivamente en los terrenos baldíos. Entre ellas: ascorinacis, brucelosis, dengue, hepatitis vírica, toxoplasmosis, fiebre tifoidea, poliomielitis, entre otras.
Además, la quema a cielo abierto provoca serias consecuencias sobre el aire que respiramos: los gases que despide la combustión de los residuos. En algunos casos, pueden tener componentes peligrosos que causan gravísimos daños a la salud. La transmisión de las infecciones puede efectuarse de diversas maneras: el contacto directo con los desechos, o por vía indirecta a través de los vectores o transmisores más comunes como son las moscas, mosquitos, las ratas o los perros que viven en estas zonas.

¿Cómo podemos prevenir incendios a cielo abierto?

-No arrojar cigarrillos ni residuos en zonas de vegetación.
-Mantener los jardines limpios de hojas secas.
-No quemar escombros.
-Llevar extintor en el auto.
-No sobrecargar enchufes.